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Volumen, brillo y fortaleza: Los 3 mandamientos para un cabello saludable

Agencias

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El cabello es el gran perjudicado con los cambios de estaciones. Y la cosa no mejora posteriormente con una buena dosis de estrés y rutina. Son tres los principios que hemos de trabajar: volumen, brillo y fortaleza. Tres pilares que, como todo, se alteran con facilidad.
El bulbo capilar –centro de producción del cabello durante la fase de crecimiento– se debilita. Lejos queda entonces la melena extralarga (super, superlong) de Caroline de Maigret o las ondas de Gisele Bündchen a las que aspiramos en silencio. ¿Cómo solventarlo? Con sencillos y efectivos consejos.

 

1. Alimentación equilibrada
Lo hemos escuchado hasta la saciedad: “Somos lo que comemos”, ya lo decía el filósofo y antropólogo Ludwig Feuerbach. Mantener una alimentación equilibrada interviene en nuestro estado de ánimo y en la apariencia estética de nuestro pelo, piel o cutículas. La dieta mediterránea es la mejor opción, sobre todo aquella que sea rica en proteínas, vitaminas, minerales (como el Hierro, el Zinc y el Magnesio) y ácidos grasos esenciales. Todo ello favorece la capacidad regenerativa del organismo con una mejora del aspecto exterior.
El cabello se compone principalmente de queratina, una proteína que para formarse correctamente necesita del apoyo de vitaminas y minerales conseguidos con la ingesta de “frutas y verduras –si son frescas o crudas, mejor– para que el folículo crezca fuerte y resistente”, explicaba Carmen Lorente, nutricionista y personal trainer de Proyecto de Vida: Cuerpo y Salud.  
Las vitaminas del grupo B –que se encuentran en los cereales, la levadura de cerveza, los vegetales de hoja verde, las carnes rojas, los huevos y las vísceras– y C –contenidas en cítricos, kiwis, perejil o patatas– ayudan a evitar la caída y la seborrea, estimulan el crecimiento del cabello y lo oxigenan.

 

2. Complementos alimenticios
Pero no siempre ingerimos los niveles y los nutrientes necesarios, por lo que es aquí donde juegan un papel esencial los complementos alimenticios. Es importante ingerir la combinación de vitamina D y Omega 3, junto con Zinc, que contribuye al desarrollo capilar y la síntesis de proteínas como la queratina.
Este último mineral se localiza en mariscos, aves de corral y vísceras.

 

3. Evitar los malos hábitos
Al igual que nuestro cuerpo, el cabello se compone (en gran parte) de agua. Es fundamental mantenerlo hidratado, por lo que beber dos litros diarios ayuda en esta tarea. Esta hidratación interna se ha de acompañar de sus respectivos tratamientos externos, con una línea de champús acorde y una buena mascarilla. Se han de evitar las pérdidas bruscas de peso y el uso de planchas o secadores sin protector térmico previo.

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