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Looks nuevos con prendas de siempre

El Diario

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Lunes 30 de enero de 2017

Agencia

Hay un puñado de prendas con una altísima probabilidad de estar en el armario del 90% de las mujeres: la camisa blanca, la gabardina, el jersey camel, la chaqueta de cuadros... Pero a veces resultan aburridas.
Entonces, solo es cuestión de encontrar la manera de darles la vuelta para que sigan siendo igual de infalibles pero con un añadido: que parezcan nuevos.

Las prendas: un jersey camel, una falda negra con silueta 'A' y unos botines strech.
Lo nuevo: los calcetines deportivos que asoman –estratégica y deliberadamente– por encima de los botines y el detalle del jersey apenas metido por dentro.
El resultado: el look se convierte en una perfecta mezcla casual y sofisticada.

Las prendas: una chaqueta de cuadros masculina y unos jeans negros.
Lo nuevo: el cinturón ancho ciñendo la chaqueta.
El resultado: la carga tomboy del look queda aligerada en favor de un tono bastante sexy.

Las prendas: un jersey de cuello vuelto beige, unos vaqueros básicos y unos stilettos joya.
Lo nuevo: el abrigo estampado, un toque extravagante que apuntala y refresca el conjunto.
El resultado: el look sigue siendo clásico e incluso lady, pero coquetea con un cierto carácter estrafalario que multiplica su carisma.

Las prendas: un vestido de lunares y una gabardina.
Lo nuevo: las Converse Chuck Taylor, que restan clasicismo al look, en lugar de los zapatos que todos esperaríamos encontrar, como unos mocasines o unos zapatos de salón.
El resultado: el look se rejuvenece inexorablemente pero manteniendo la coherencia entre todos los elementos que lo componen.

Las prendas: una falda de cuero y una sudadera deportiva.
Lo nuevo: en este caso es la mezcla la que huele a nuevo, o cómo dos elementos, en principio completamente incompatibles, terminan encajando. Las sandalias y los calcetines reconfirman ese afán por probar aleaciones inesperadas, pero sin ellos el look también funciona.
El resultado: es arriesgado y rompedor, pero súper inspirador.

Las prendas: una camisa de rayas y una parka con print de camuflaje.
Lo nuevo: la mezcla de estampados.
El resultado: refrescante y favorecedor. Hay fórmulas que aumentan exponencialmente la personalidad del look y ésta es, sin duda, una de ellas.

Las prendas: unos boyfriend jeans, una camisa blanca, un abrigo de ante marrón y unas Chuck Taylor de bota.
Lo nuevo: los calcetines de rejilla.
El resultado: el look gana en carácter y en espíritu punk. De nuevo, los detalles son los que consiguen transformar por entero un outfit.

Las prendas: un vestido negro de punto.
Lo nuevo: sin duda, el resto de accesorios que completan el vestido como si fuera un lienzo en blanco (o en negro, mejor dicho). Los pendientes, el bolso y el gorro (¡ese gorro!) se encargan de que el look sea cualquier cosa menos sobrio.
El resultado: sencillamente genial. Es la prueba irrefutable de que el vestido negro es tan perfecto que puede asumir cualquier estética, cualquier exceso por parte de los complementos y cualquier mezcla, por loca que sea.

Las prendas: un dos piezas de tweed, una camiseta básica y unos botines. Todo en negro.
Lo nuevo: la camiseta y los botines cowboy, que se encargan de actualizar el conjunto de tweed para situarlo en 2017.
El resultado: el dos piezas mantiene esa elegancia innata que tiene pero funciona con la misma frescura que una falda y una cazadora de cuero.

Las prendas: una chaqueta de raya diplomática, unos vaqueros y unas mules.
Lo nuevo: descontextualizar una prenda con un carácter tan marcado como la chaqueta de rayas.
El resultado: inspirador en cuanto a que ensancha los límites del clásico look working girl acercándolo a un terreno más relajado.

Las prendas: falda midi y abrigo de espiga clásico.
Lo nuevo: la sudadera deportiva retro que funciona como una camisa.
El resultado: desconcertante en un primer momento; inspirador y rompedor a partes iguales después.

Las prendas: una bomber y una falda midi estampada.
Lo nuevo: los mocasines con calcetines, que confieren un tono naïf y retro que, inesperadamente, encaja a la perfección con el resto del look.
El resultado: una mezcla equilibrada a más no poder. Es un poco casual (por la bomber), un poco femenina (por la falda) y un poco college (por los mocasines).

Las prendas: vaqueros azules, camiseta blanca y abrigo clásico.
Lo nuevo: las zapatillas, que rejuvenecen por completo el look.
El resultado: un look sencillo, fácil, sin complicaciones pero con un innegable aire cool.

Las prendas: vestido de cuadros y camisa de rayas masculina.
Lo nuevo: el hecho de llevar un vestido como si fuera un pichi y, además, atraverse a mezclar distintos estampados.
El resultado: atrevido pero elegante, inesperado pero súper favorecedor.

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